¿Estamos preparados para recibir la vacuna del COVID-19?

 Mucho se ha dicho sobre la cadena de frío para proteger la vacuna contra la COVID-19.  Algunas autoridades han elaborado guías para el manejo seguro de los viales que contienen la vacuna y las medidas que hay que tomar para asegurar que se preserven adecuadamente.  La pregunta que nos hacemos aquellos que manejamos laboratorios, es si nuestras autoridades están preparadas para el manejo efectivo de las vacunas para poder así garantizar que serán efectivas en la prevención de la COVID-19.

El almacenaje y manejo de los viales que contienen la vacuna son críticos para minimizar la pérdida de la vacuna y limitar el riesgo de administrar vacunas dañadas a la población.  La temperatura a la cual hay que transportar y almacenar la vacuna varía dependiendo de la marca y están en el rango entre refrigeración (2°C a 8°C), congelamiento (-15°C a -25°C), hasta temperaturas ultra bajas (-60°C a -80°C). El almacenamiento puede darse en congeladores o en envases térmicos con hielo seco.

La cadena de frío inicia en la fábrica de vacunas y continua en el transporte, almacenaje a gran escala, almacenaje temporal en el sitio donde se administran y en la colocación de la vacuna a las personas.  Lo más probable es que las vacunas más delicadas que requieren temperaturas ultra bajas (ULT) se envíen directamente del fabricante a los diferentes países y llegarán a un centro de almacenaje que debe tener los congeladores de temperatura ultra baja.  Una vez almacenadas las vacunas en el país, se pueden distribuir a unidades satélites dependiendo del protocolo de cada país.  Los congeladores ULT deben tener sistemas de respaldo eléctrico en caso que hay una interrupción del servicio.

Los congeladores ULT pueden ser del tipo con compresor o con nitrógenos líquido (N2-L).  Es muy importante que el país cuente con técnicos entrenados en el mantenimiento y reparación de los congeladores ULT, ya que las reparaciones, en caso de ser necesarias, deben darse en el menor tiempo posible para evitar la pérdida de las vacunas.

Los envases para enviar las vacunas a las unidades satélites deben también cumplir con ciertos requisitos para mantener la cadena de frío.  Cada envase térmico requiere 23 kg de hielo seco y deben ser rellenados cada 5 días.  Las vacunas se sacan de los envases térmicos y se descongelan por 30 minutos a 2°C y se pueden almacenar por hasta 5 días.  Las vacunas también pueden usarse directamente desde los envases de transporte, siempre y cuando se usen dentro de un periodo de 30 días de acuerdo a los protocolos de Pfizer.  Los protocolos pueden variar dependiendo del país.

Cada unidad de almacenamiento de la vacuna, ya sea fijo o portátil, debe contar con un dispositivo monitor de temperatura (DMT).  EL CDC recomienda utilizar instrumentos registradores de datos.  Una vez la vacuna se haya almacenado a temperaturas ultra frías, se debería registrar la temperatura continuamente para determinar si ha habido algún cambio en la temperatura.  En caso que sea así, hay que seguir un procedimiento estricto para determinar si la vacuna se puede usar o no.

Los DMT deben cumplir con estrictos requisitos metrológicos y contar con un certificado de calibración trazable.  El CDC no recomienda el uso de los siguientes DMT: termómetros de alcohol o mercurio (aunque hayan sido colocados en viales llenos de líquido); de vástago bimetálico; DMT usados para alimentos; DMT infrarrojos, DMT que no cuenten con un certificado de calibración vigente.

Para estar preparados necesitamos tener un plan de acción detallado y con personal entrenado.  Se necesitan instalaciones apropiadas que cuenten con los congeladores de temperaturas ultra bajas, de congelamiento y refrigeración; los equipos de emergencia para afrontar las posible fallas eléctricas (bancos de batería o generadores); los tanques de N2-L; la capacidad de producir la cantidad de hielo seco requerida; los profesionales técnicos para mantener los equipos funcionando correctamente; el inventario de piezas para arreglar los congeladores si fuese necesario; una red logística efectiva y eficiente para transportar la vacuna a todo el país, el personal sanitario para administrarla; y además la voluntad política para llevar adelante esta tan importante tarea para nuestro país.

¿Estamos preparados para recibir la vacuna?  Esa pregunta la debe responder el gobierno, pero debemos exigir una respuesta como ciudadanos responsables y que pagamos por la vacuna con nuestros impuestos.

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