¿Debemos preocuparnos por las micotoxinas?

Las micotoxinas son compuestos químicos tóxicos que son sintetizados por los hongos.  Algunos ejemplos incluyen: aflatoxina, ocratoxina, esterigmatocistina, tricotecenas, etc.   Los hongos que producen micotoxinas y se encuentran en los interiores de los edificios y residencias incluyen: Alternaria, Aspergillus, Chaetomiun, Penicillium, Fusarium, Stachybrotis, entre otros.  Algunos tipos de hongos pueden producir micotoxinas bajo ciertas condiciones ambientales de humedad, temperatura y cantidad de alimentos.  Algunos hongos que producen micotoxinas, no siempre las producen y estas toxinas las pueden producir diversos tipos de hongos.  Las micotoxinas no son volátiles y viajan generalmente en las esporas, estructuras fúngicas (como fragmentos de hifas) y en el polvo.

Los que sí sabemos es que las micotoxinas son tóxicas y algunas son cancerígenos muy potentes (como la Aflatoxina).  Tradicionalmente, se han realizado pruebas de laboratorio para medir la cantidad de micotoxinas en alimentos, no así en el aire.   Los efectos sobre la salud, debido a la exposición a micotoxinas a través de la inhalación, no se conocen muy bien y los estudios científicos son limitados.    No existe un valor guía aceptado internacionalmente para la exposición a micotoxinas en el aire.  Otro problema que existe es que las pruebas de micotoxinas en el aire son costosas; aproximadamente 10 veces más que otros tipos de pruebas ambientales para hongos.

La pregunta que surge durante las evaluaciones de la calidad del aire interior es: ¿Debemos medir las concentraciones de micotoxinas en el aire como parte de una evaluación de calidad del aire interior?  La respuesta es “depende”.  Generalmente, se evalúa la concentración de esporas en el aire y, si obtenemos un valor alto, procedemos a recomendar la limpieza del área.  Al eliminar los hongos, eliminamos las micotoxinas.  Sin embargo, hay ocasiones en las cuales se hace necesaria la medición de micotoxinas en aire debido a casos específicos de intoxicación de algún ocupante.

En un caso que me tocó atender, resalté mi preocupación por la alta contaminación fúngica con especies de Aspergillus y la posibilidad de exposición a aflatoxinas.  Varios médicos que analizaron mi informe, expresaron su desacuerdo en dicha aseveración debido a falta de evidencia.  En ese momento, el dueño del edificio no quería invertir en más pruebas ambientales.  Unos meses después de dio un caso grave de micotoxicosis por Aflatoxina y Esterigmatocistina.  El paciente estuvo varias semanas en el hospital y meses en un tratamiento de desintoxicación.  Esto fue hace dos años y todavía no ha podido regresar a una vida normal.  Es muy posible que tenga daños hepáticos permanentes.  He participados en muchas otras evaluaciones en condiciones similares dónde no se han presentado casos de micotoxicosis (que yo sepa).

En conclusión, puedo decir por experiencia que los casos de micotoxicosis debido a exposición a altos niveles de esporas fúngicas en interiores son una posibilidad que debe ser considerada al momento de recomendar si el área debe desocuparse o no.

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